miércoles, 28 de abril de 2010

¿Dios: invisible o visible?


La semana de pascua fui a vivir una experiencia con Jesús. Estuvo intensa pero la disfruté y me pregunté varias cosas: ¿por qué las personas nos afanamos en ser ateos?

Esta es una pregunta interesante, porque solemos justificar nuestro ateísmo porque Dios es invisible, lejano y difuso.

La cuestión de la invisibilidad puede explicarse como una cuestión de actitud. Si nosotros de entrada nos cerramos a la posibilidad de constatar la presencia de Dios, cerramos automáticamente nuestra mente, es algo así como elegir de antemano a tu enemigo.

El corazón debe estar dispuesto a prestar oídos sin prejuicios ni objeciones heredadas. Un corazón atento puede constatar con palabras claras y sencillas de lo que Dios nos pide. El silencio es el primer paso, encontrarse con uno mismo es el primero miedo que debemos perder, esta confianza nos lleva a experimentar con certeza un amor similiar al de nuestros padres.

El segundo paso es realizar una lectura pausada de la Sagrada Escritura. El canto de los salmos es una vivencia de una gran misericordia a los hombres. Aquí es donde se comprende el primer mandamiento: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. La cuestión radica en un agradecimiento sincero de sentirse correspondido ante este primer amor experimentado, inmerecido por nuestra pequeñez.

Una vez hecho el diálogo entre Dios y nosotros, constatamos que Dios no es tan lejano. La presencia real y viva de Jesús en la Eucaristía radica en que ese regalo de amor es tan grande y tan inmenso que el alma se llena de alegría y se deja cuativar poco a poco, como un enamoramiento que se siente físicamente… Continuará.

martes, 20 de abril de 2010

El maravilloso mundo de la música

La música es el lugar de mi refugio, es donde puedo transportarme a otro mundo, un mundo donde sólo ha belleza, donde la armonía es su esencia, donde sólo estoy yo pero no me siento sola, donde la sensibilidad alcanza su más grande culmen y por lo tanto otorga de felicidad a quien lo aprecia. Donde sólo estamos ella y yo y no necesitamos a nadie más. Es un lugar donde el espíritu encuentra tranquilidad, donde ya no se necesita nada más.
Sólo ella me reconforta de los males, del sufrimiento y me dice: esta vida tiene sentido, el sentido que cada uno de los instrumentos otorgan a la pieza. Cada uno es necesario y oportuno. Nada sobra. Es un mundo perfecto donde existe una comunicación efectiva, reciprocidad conjunta y unanimidad. Es donde se encuentran no sólo 2 almas, sino más, variadas y distintas, todas ellas unidas por la tonalidad.
Dentro de la música uno se encuentra con el universo, con Dios. Es un camino de sensibilidad y por lo tanto de sentimientos desde el amor hasta el coraje; desde la paz hasta la ira, desde la alegría hasta la contemplación, es donde el intérprete se encarga de transmitir lo que el compositor quiso decir en otro tiempo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Tabues: una moral sin ética

Con frecuencia las personas vivimos y deambulamos en esta vida con ciertos pensamientos, creencias y opiniones de los que preferimos evitar hablar de ellos por su implicación existencial.

Cualquiera puede hablar de temas comunes como: el clima, el fútbol, la crisis, los lugares públicos, incluso hacer una crítica de arte, pensamiento etc. Sin embargo cuando nos adentramos en temas más profundos, como la muerte, la violencia, el sobrepeso, el estado civil, las clases sociales, la religión e incluso la política que por su naturaleza vulnerable logran incomodar a más de uno en una conversación.

La falta de confianza, de herramientas o de entrenamiento dialógico quizá contribuya significativamente al problema, pues al no reflexionar sobre ciertos temas que nos implican nos quedamos siempre con las mismas dudas, perplejidades y errores, evitando así, enriquecernos de las diferentes opiniones que existen y ahorrándonos así el complicado arte de pensar sobre las costumbres. Como consecuencia repetimos lo que se conoce coloquialmente como tabues o mitos, que la gente va construyendo y transmitiendo de generación en generación y que incluso llegan a formar la identidad, idiosincrasia o cultura de todo un país.

Lenguaje, realidad y pensamiento se co-implican de tal manera en un tabú modificamos primero el lenguaje, luego nuestro pensamiento y finalmente la realidad para acomodarla de tal manera que prácticamente todo sea válido cuando nosotros lo dispongamos y políticamente correcto, es decir, válido y bien visto ante la sociedad. Logrando así no sólo una doble moral sino una triple y cuádruple, en realidad tantas morales como las relativas al momento y situación.

Quién no se ha sentido acomplejado por comentar sobre determinados modales en el comer o en el vestir; e incluso quién a osado regalar un regalo, ¡equivalente a mostrar la total y absoluta falta de sentimientos! Si lo que importa el “qué dirán” que la autenticidad; el cumplimiento de estándares sociales que el amor; el prestigio social que la cultura; el éxito que el esfuerzo; el ser “wannabe” antes que responsable o trabajador; el ser un “librepensador” antes que académico; el divertirse antes que enfrentar el silencio de la soledad; el tener un “pégame pero no me dejes” antes de admitir la soltería; el endeudarse antes que sujetarse a un presupuesto; en resumen: el tener antes que el ser y el aparentar antes que el encontrarse, resultamos ser un simple “producto de la sociedad”.

Y es que quizá todavía no logramos reflexionar sobre nuestra moral, es decir, sobre la bondad o maldad de nuestras costumbres. ¿Por qué entonces no experimentamos el fenómeno, luego reflexionamos y finalmente aprendemos a dialogar?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Por qué no comprendemos el amor?

Porque

...quizá la esencia del amor es el riesgo

....quizá la confianza ante la incertidumbre

...quizá la motivación hacia la rutina

...quizá la esperanza ante el dolor

...quizá una hazaña, una aventura, una fortuna o un don

Escribir una tesis


Escribir una tesis es un trabajo lento, solitario y constante... similar al trabajo de las abejas o las hormigas.

Las hormigas van de un lado a otro llevando y trayendo rocas, hojas y migajas, algunas de éstas doblan el tamaño de sus cuerpos. Siguen la trayectoria trazada de una carretera. Caminan con un paso tan firme y seguro que parecería que son incansables. Ellas sólo piensan: “sin prisa pero sin pausa” y siguen trabajando durante toda la jornada laboral.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¿Por qué me gusta el pensamiento divergente?

Porque me enseña a escuchar, dialogar y reflexionar

Porque me obliga a pensar de acuerdo a diferentes categorías

Porque me insta a percibir otros aspectos de la realidad que no había visto

Porque me saca totalmente de mis esquemas mentales

Porque incentiva mi imaginación y creatividad

Porque me intriga, incita y critica mi estilo de vida

Porque logra derrumbar la rutina y la mediocridad

Porque llega a ser divertido, entretenido e interesante

Porque sólo así ha avanzado la ciencia y la tecnología

Porque después de las crisis viene el progreso

jueves, 19 de noviembre de 2009

AMOR

Capacidad, impulso, virtud. El amor tiene muchas connotaciones y debido a la complejidad que es tocar el tema de qué es amar y qué no, trataré de ser lo más esquemática posible.

Desde mi perspectiva, amar es un arte, es provocar en otras personas plenitud (física o espiritual) de manera plenamente consciente de lo que estamos haciendo. Amar no es algo sencillo; requiere el uso de sentidos, sentimientos, inteligencia y voluntad. Poniéndolo en perspectiva, todos somos capaces de amar; es sólo cuestión de aprender y practicar.

Amar tiene un lado oscuro: el dolor. Este lado del amor se considera así de negro porque los sentimientos se vuelven vulnerables. El deterioro del amor afectivo da lugar al predominio de los sentimientos contrarios: odio, aversión, tristeza, desesperación e ira. La presencia de estos sentimientos tiende a distanciar a las personas. En esta situación, resulta difícil que la sensualidad se siga orientando hacia la persona por la que se ha perdido el afecto.

Yo englobaría el repertorio de amor en tres grandes grupos: atracción, enamoramiento y trascendencia.

La primera es muy importante. Sin la alegría de la compañía, la utilidad que se proporcionan mutuamente, los anhelos de objetivos comunes y esos pequeños detalles de cariño y sensualidad, el amor fracasaría. Entran en este grupo los ideales, proyectos, ocupaciones, aficiones, intereses de carácter social, científico, político, etc.

Enamoramiento: Algunos no es están conscientes pero el don de sí mismo, en cuanto forma de amor, surge de lo profundo de la persona con una clara visión de los valores y una disponibilidad de la voluntad para entregarse precisamente de esta manera. Aquí no se distingue entre dar y recibir, ambas producen felicidad.

Y por último tenemos la trascendencia que es la capacidad de vivir el amor como hábito o virtud ejercida buscando vivir el amor hacia la otra persona donde el fundamento y sentido de ese amor se encuentra en un Ser superior ambos: Dios

El amor es una necesidad tan antigua como efectiva. Podemos hablar de conexión íntima entre amor y atracción sexual, suficiente o válida para instaurar el matrimonio o una relación duradera. La aparición del enamoramiento vino aparejada del surgimiento del hogar en un mundo industrializado, la división de trabajo entre los sexos y un requerimiento de perdurabilidad. Nuevas generaciones han acuñado otro término para acuñar las relaciones que implican la contingencia y acción frente a la seguridad y la eternidad del amor romántico. Incluyen al erotismo como un elemento decisivo del éxito o fracaso de la relación. Éste presupone la igualdad entre los sexos. No se basa en el matrimonio como institución legal o religiosa. Este amor no es necesariamente monógamo aunque las parejas consideran que así sea.

La libertad está hecha para el amor, pero ésta tiene tiene dos filos: la lucha entre el impulso sexual para la propia satisfacción y la búsqueda del bien para el otro. Si el amor no la emplea esta búsqueda, se convierte precisamente en algo negativo, y hace que el ser humano experimente una sensación de vacío, frustración e incluso odio.

El amor de voluntad sólo aparece cuando el ser humano compromete a la voluntad respecto de otro ser humano en cuanto persona. Semejante compromiso no consiste únicamente en desear con ansia, sino con el constante ejercicio de la vivencia del amor como virtud, porque la voluntad es una potencia creadora, capaz de sacar de sí misma el bien para darlo (benevolencia) e incluso buscar su bien infinito (trascendencia); y no sólo de asimilar un bien ya existente.